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Los Evangelios sinópticos y los Hechos de los Apóstoles
TEMA 8: LOS EVANGELIOS SINÓPTICOS Y LOS HECHOS DE LOS APÓSTOLES.
 
8.1 Origen apostólico y formación de los evangelios.
8.2 Peculiaridades literarias y teológicas de cada uno de los evangelios.
8.3 El libros de los Hechos de los Apóstoles.
8.4 Redacción y doctrina de Hechos.
 
A) DESARROLLO
8.1. Origen apostólico y formación de los evangelios
Los Evangelios no son los primeros escritos del N.T. cronológicamente, sin embargo ocupan el primer lugar dentro de él.
Los relatos evangélicos surgen en el marco de la desaparición de los apóstoles. Los testimonios de la antigüedad cristiana son unánimes respecto al origen apostólico de los evangelios. A partir de ese marco podemos decir que los evangelios vienen a llenar el hueco que dejó la predicación apostólica, y de ahí que sean norma (canon) para los cristianos, lo mismo que lo era la predicación apostólica.
Al referirnos al origen apostólico de los evangelios estamos diciendo que esos libros se leían en público desde la era apostólica. Por tanto, estaban aprobados por quienes habían recibido la predicación apostólica y concordaban con los otros libros transmitidos por los apóstoles.
Dei Verbum 19 recoge el planteamiento de esta cuestión: a) La historicidad de los evangelios y b) La forma en que debe entenderse esta historicidad.
Los evangelios no se escribieron al compás de la actividad de Jesús, sino en continuidad con la predicación apostólica, y esa es la forma en que debe entenderse su historicidad.
Hay tres momentos (cronológicos) en la formación de los evangelios[47]:
a) La actividad de Jesús. Comprende del año 1-30 (genéricamente). El objeto son las acciones y palabras de nuestro Señor, en cuanto ordenadas a nuestra salvación.
b) La predicación de los apóstoles. Cubre genéricamente del año 30-60. El objeto es la actividad apostólica, es decir, la predicación oral de los apóstoles sobre Jesús. No es un mero sumario de la actividad de Jesús sino una comprensión de su vida a la luz de la resurrección, bajo la enseñanza del Espíritu Santo.
c) La composición de los evangelios (su escritura). Se sitúa en los años 60-90, en el marco de la desaparición de los apóstoles. En el cambio entre la generación apostólica y la siguiente se empezó a poner por escrito de manera continuada la predicación sobre Jesús, inspirados por el Espíritu Santo[48], "ellos mismos (los apóstoles) con otros de su generación lo escribieron por la inspiración del Espíritu Santo”[49].
En este proceso de formación hay que tener en cuenta unas características[50]: 1. Por ser un escrito, es una composición y no una mera copia de la predicación. 2. Recoge una doble tradición: oral y escrita. 3. Los evangelios ejercen actividad sobre estos datos; los reducen a síntesis y los adaptan a los destinatarios. 4. Más que una mera narración, es proclamación.
Entre los tres momentos hay una continuidad esencial, por tanto podemos afirmar la historicidad de los acontecimientos narrados.
 
8.2. Peculiaridades literarias y teológicas de cada uno de los evangelios
MATEO
Autor, fecha, lugar y destinatarios: Testimonios de principios del siglo II aseguran que Mateo fue el primero que puso por escrito su evangelio "en la lengua de los hebreos" (Papías). No se ha conservado el original, y pronto se usó el texto griego como canónico. Como fundamento interno sobre el autor encontramos que es el único de los evangelios que llama Mateoal publicano (Mt 9,9). Como autor implícito, se descubre en el escrito un modo de razonamiento propio de un escriba cristiano, alguien muy vinculado a los judíos y sus tradiciones. Concluimos que su autor no parece ser Mateo, pero es indudable que tiene relación con él, o con alguna comunidad que conoce su predicación. Su canonicidad siempre ha sido admitida.
Los destinatarios son los cristianos procedentes del judaísmo. Se descubre por el lenguaje judaizante, los formulismos hebreos, etc.
Fue escrito entre los años 70-80 probablemente en Antioquía de Siria, donde se habían refugiado muchos cristianos palestinenses después del desastre del 70.
Características literarias y teológicas: a) Es el evangelio didáctico. Tiene una fuerte unidad literaria, cada párrafo, por lo que dice, por la circunstancia y encuadramiento, está lleno de intencionalidad, profundidad, simbolismos y evocaciones que amplifican el horizonte doctrinal. Tiene gran cuidado por la precisión y claridad. Posee un estilo conciso, sobrio y ponderado que facilita la retención. Es el primer libro de catequesis cristiana.
b) Es el evangelio del cumplimiento. Lo es porque está escrito para los cristianos procedentes del judaísmo. Cuida mostrar cómo en Cristo se cumple todo el A.T. y que Jesús es el Mesías prometido.
c) Es el evangelio de los discursos del Señor. Tiene cinco grandes discursos que se cierran con una expresión semejante: "y sucedió que cuando Jesús acabó de dar estas instrucciones...": Discurso de la montaña, discurso de la misión de los Doce, discurso de las parábolas, discurso eclesiástico y el discurso escatológico.
En cuanto al contenido doctrinal del evangelio podemos señalar:
Su cristología.Explica quién es Jesús mediante los títulos: Hijo de Dios, como por ejemplo la profesión de Pedro o la del Centurión ante la cruz; el Emmanuel y el Mesías rechazado.
Su eclesiología. Es el evangelio eclesiástico: aparece tres veces el nombre de Iglesia y se percibe la Iglesia en el trasfondo de la narración. Es también el evangelio del Reino: el Reino de Dios o Reino de los cielos es instaurado por Jesucristo, sobre todo se muestra en las parábolas.
MARCOS
Autor, fecha, lugar y destinatarios: La Tradición cristiana atribuye el segundo evangelio a San Marcos, discípulo directo de Pedro, Pablo y Bernabé. Hay testimonios desde los primeros siglos (s.II Eusebio de Cesarea, Papías, San Justino, San Ireneo, y otros). Eso mismo confirman los datos internos del texto. No ha sido puesta en duda su autenticidad, pues está reforzada por la unión entre Pedro, Pablo con Marcos[51]. Igual que los otros evangelios, no tiene ni fecha, ni firma del escritor. Una fecha probable es el año 60, se apoya en Clemente de Alejandría que dice que Marcos escribió el evangelio en vida de Pedro. Otra posible fecha es el año 64, que se apoya en Ireneo que afirma que Marcos lo escribió después de la muerte de Pedro (Adversus Haereses). La tradición afirma que Marcos escribió el evangelio en Italia y esto lo confirma el texto por sus expresiones latinas, simplemente transcritas al griego. Además apoya esta teoría el tener como destinatarios a los cristianos de Roma, procedentes de los gentiles, a los que se le hace necesario explicarles ritos y costumbres judías.
Características literarias y teológicas: a) Estilo literario. Tiene una sintaxis y un vocabulario sencillo y expresivo. Hay una coordinación de frases simples (parataxis) unidas por la conjunción y, pues, enseguida, que son continuamente empleadas. Es el evangelio del catecúmeno, busca la conversión. Emplea el discurso directo. Es notorio el uso del presente histórico y el salto de un tiempo a otro en un mismo relato. Descripción pormenorizada de detalles. Viveza en la descripción de los episodios. No hay los largos discursos del Señor como en Mateo, excepto las parábolas y el discurso escatológico.
b) Características teológicas. La profundidad del mensaje. Urgencia en la narración, que se nota en el empleo del término enseguida y en el éxito del evangelio y su difusión. Implica al lector en la narración y lo lleva a confesar a Jesús como el Mesías e Hijo de Dios.
Hay dos notas destacadas que recorren la narración:
1. La noción de evangelio. Es el que utiliza más este término. Algunos lugares significativos son: el inicio y el final del evangelio[52]. Además identifica Evangelio-Jesús. Evangelio es la Buena Noticia de Dios para la salvación, que nos viene a través de Cristo y es llamada a la conversión, a creer.
2. El secreto mesiánico. A lo largo del evangelio aparecen confesiones de Jesús como Hijo de Dios (Pedro, el Centurión en la cruz, los demonios, etc.), pero llama la atención que Jesús les impone silencio, tanto a los demonios como a los que cura, de ahí se ha venido a llamar el evangelio del secreto mesiánico. Descubrimos que lo importante para el evangelista es que los hombres confiesen a Cristo como Mesías e Hijo de Dios, y esto lo expresa con el fluir de toda la narración. Por tanto, es la pedagogía de la confesión del mesianismo y divinidad de Jesús y de su significado.
Su contenido doctrinal se desprende de las mismas características: a) Jesús, el Mesías. Jesús en la manifestación de su mesianidad sigue una pedagogía divina. Prefiere llamarse a sí mismo el Hijo del hombre remitiendo a Dn 7,14 para evitar interpretaciones políticas y nacionalistas de otros títulos mesiánicos como Hijo de David o Mesías, b) Jesús, el Hijo de Dios. La confesión de su divinidad se encuentra implícita en distintas formas, una de ellas es la filiación divina: en el Bautismo (1,11), en la transfiguración (9,7) entre otras, c) El Evangelio para todas las gentes. El término Evangelio aparece unido a la noción del destino universal de su predicación[53]. Ya es muy significativo el hecho de que la mayor realización del ministerio público de Jesús es en Galilea, denota su universalidad.
LUCAS
Autor, fecha, lugar y destinatarios: La Tradición cristiana atribuye el tercer evangelio a Lucas. A la vez es confirmada por los estudios sobre el texto, que descubre características del autor que se hallan en el N.T. y en los Padres. Del texto se puede señalar que el autor redacta en lengua griega con elegancia. Refleja sus conocimientos médicos en relatos de curaciones. Es el mismo autor que Hechos de los Apóstoles, discípulo de Pablo, con el que tiene gran afinidad de lenguaje y doctrina. No fue testigo directo de la vida del Señor, sino discípulo y compañero de Pablo.
Algunos sitúan su composición antes del año 70, fundados en que es anterior a Hechos (pues Hch menciona el evangelio), o cerca del año 63, ya que Hch termina con la liberación de Pablo de la primera cautividad. El lugar más probable de composición es Antioquía de Siria. Va dirigido expresamente a Teófilo[54] pero no sabemos si ello designa a una persona o es una denominación genérica: los amados por Dios. Tiene como destinatarios una comunidad que proviene substancialmente de la gentilidad, con un horizonte helenista.
Características literarias y teológicas: a) Estilo literario. Se expresa con mayor perfección gramatical en la lengua griega. Evita palabras y expresiones hebreas, arameas y latinas. Transcribe de modo fino y correcto los modismos vulgares. Silencia detalles molestos o escenas de cierta crudeza. Muestra en su expresión la delicadeza y exquisitez de su espíritu. Muestra sensibilidad por perfilar bien el marco histórico de ciertos hechos.
b) Características teológicas. Las características literarias señaladas arriba, se mueven en un horizonte doctrinal, que se pueden condensar bajo unos epígrafes:
1. La historia de la salvación. San Lucas se empeña en que su escrito se entienda como histórico (ejemplo: el prólogo, hecho según la costumbre de los historiadores griegos y latinos). Aporta datos cronológicos, escribe de forma ordenada, busca las fuentes y los testigos de los acontecimientos. Sin embargo, su finalidad no es puramente histórica, sino mostrar que está bien fundada la fe de los cristianos. Escribe una historia peculiar: la historia de la salvación. Por tanto, escribe desde una perspectiva histórico salvífica.
2. El lugar de Jerusalén (camino hacia Jerusalén). Lucas narra desde una perspectiva peculiar, que quizá es lo más característico: la vida de Cristo es un caminar hacia Jerusalén, que es la figura de la ciudad santa.
3. La importancia de la Ascensión. Lucas relata dos veces este hecho con detalles relevantes. Constituye el paso del Señor a la gloria, desde donde envía el Espíritu Santo para el inicio de la vida de la Iglesia. Todo el evangelio de Lucas tiende a la Ascensión, que es el estadio final al que camina Jesús, por eso aparecen varias alusiones a la Ascensión: transfiguración, la expresión “entrar en su gloria”. Ve la muerte como paso a la gloria y exaltación.
Como puntos doctrinales más fuertes se descubren: Jesús como Profeta, Salvador y Señor. Es el Profeta por excelencia. Subraya la unión profunda del Espíritu Santo con el ministerio de Cristo (ej. los pasajes del Bautismo, desierto y sinagoga). Es el Salvador en quien se cumplen las promesas antiguas (ej. Benedictus, Magníficat, cántico de Simeón -recuérdese que el tema central es la salvación-). Con el título de Señor se denomina su divinidad, es el Señor de la historia. La universalidad de la salvación. Se encuentran alusiones a esa universalidad (ej el cántico de Simeón: “a quien has presentado ante todos los pueblos, luz para alumbrar a las naciones” (2,29). Alude a los samaritanos como prójimo y después de la resurrección constituye a sus discípulos como testigos ante todo el mundo (24,48). Santa María Virgen. Es la llena de gracia, modelo de los justos del A.T y de los que siguen a Cristo. Es el evangelio de la misericordia. Predica de Dios la misericordia, la acogida y el perdón[55]. Esta misericordia se manifiesta en Cristo.
 
8.3 El libros de los Hechos de los Apóstoles.
Autor, fecha, lugar y destinatarios: El quinto libro del N.T. se designa como acta Apostolorum que es el título con que aparece ya desde el siglo II. Pero no se sabe qué nombre le dio su autor. Hechos narra la vida de la primitiva Iglesia y su expansión.
Su autor es el mismo que el tercer evangelio[56], y puede entenderse como su continuación, y a la vez como una obra autónoma, de ahí que se hayan dado dos acercamientos a su estudio, uno en el marco general de toda la obra lucana y otro en un estudio “a se”. Hechos no aparece firmado por su autor, pero la tradición cristiana ha sido unánime en atribuirlo a Lucas. Esa tradición se refuerza por el mismo contenido del libro.
Algunos estudiosos fechan Hechos entre el año 62-63, por el final brusco tras la liberación de la primera prisión de San Pablo, pero al igual que el evangelio, Hechos no es una mera crónica, sino que tiene un trasfondo teológico. Desde una perspectiva teológica el final no es tan brusco, pues si se abre con el anuncio del Señor a sus Apóstoles de que serán testigos hasta los confines de la tierra, se entiende que se cierre cuando el autor considera que ya se ha cumplido esa promesa con la predicación de Pablo en Roma. Otros retrasan la composición hacia los años 70-80, pues el prólogo del evangelio supone un personaje de segunda generación que es el “joven” compañero de Pablo en el año 50, y que habría escrito cuando ya tenía cierta madurez.
Sobre el destinatario hay que aludir a lo mismo que el tercer evangelio.
 
8.4 Redacción y doctrina de Hechos.
Sobre la redacción se ha anotado que Lucas no fue testigo de los acontecimientos y que trabajó con fuentes en el evangelio. La situación es muy distinta en los Hechos, la razón se descubre de las llamadas secciones nos (que alude a que es él mismo testigo presencial) y del análisis del texto en sí mismo. Respecto de Hechos no tenemos otras fuentes para compararlo y ver el trabajo redaccional del autor.
Del análisis del texto en sí mismo se vislumbran las fuentes y su valor: a) Los relatos son narraciones más o menos anecdóticas de acontecimientos en los inicios de la Iglesia. b) Los sumarios son breves notas a modo de resumen, que narran una situación ordinaria[57]. c) Los discursos. Aparecen muchos y repiten generalmente unas mismas ideas: los planes de salvación de Dios y la llamada a los gentiles[58]. Conclusión: San Lucas trabaja con fuentes y estilos de distinta índole pero no parece copiarlas, sino que construye a partir de ellas una historia con una finalidad teológica.
El contenido doctrinal de Hechos es: a) El evangelio del Espíritu Santo. El Espíritu Santo es la figura unificadora de todo Hechos. Todo aparece movido por su acción. b) El paralelismo Pedro-Pablo. Aparecen elementos homogéneos y en los primeros 12 capítulos aparece Pedro como centro y en los siguientes Pablo. c) El paralelismo Jerusalén-Antioquía. Es un paralelismo similar al de Pedro y Pablo, sin que Jerusalén quede desplazada, pues se vuelve a ella después de cada movimiento de expansión. d) Las fases de la salvación de los gentiles: de Pentecostés al concilio de Jerusalén y de éste, a la predicación hasta los confines de la tierra.
En este entorno doctrinal se enmarcan unas ideas doctrinales que sobresalen: la figura de Jesucristo, el Espíritu Santo, la Iglesia y el hombre como discípulo: 1. La persona de Jesucristo es de los temas más complejos por la variedad de matices con que se trata. Se puede decir que narra la historia de Jesús como una vida que se desarrolla según la voluntad de Dios en orden a la salvación. Jesús es centro y Señor de la historia, en quien se da la salvación. Jesús se reviste de dos aspectos: cristológico (como histórico) y soteriológico (en su aspecto salvífico). 2. El Espíritu Santo aparece como protagonista principal. Se designa con terminología muy variada: “Espíritu Santo”, “Espíritu de Jesucristo”, “Espíritu del Señor” o “Espíritu”. Su actuación es interior de modo permanente y universal. Es quien orienta la misión de la Iglesia. 3. La Iglesia es quien continúa la obra de Jesucristo, en ella se cumplen las profecías de Israel, es principio de comunión jerárquica. Aparece especialmente su expansión más que su vida interna. El nombre de Ecclesia designa la asamblea de los convocados, las comunidades y la proyección universal de los bautizados. 4. El hombre, el discípulo. El hombre aparece tratado de dos modos: a) en cuanto que responde ante Jesús a través de la fe. b) En cuanto que actúa como discípulo de Cristo: seguir a Cristo con una vida cristiana.
 
B) RESUMEN
Origen apostólico y formación de los evangelios: Hay tres momentos (cronológicos) en la formación de los evangelios[59]: La actividad de Jesús (comprende del año 1-30, el objeto son las acciones y palabras de nuestro Señor, en cuanto ordenadas a nuestra salvación); La predicación de los apóstoles (cubre genéricamente del año 30-60); La composición de los evangelios (su escritura). Se sitúa en los años 60-90, en el marco de la desaparición de los apóstoles.
Peculiaridades literarias y teológicas de cada uno de los evangelios: I Mateo: destinatarios son cristianos procedentes del judaísmo, su autor no parece ser Mateo, fue escrito entre los años 70-80 en Antioquía de Siria. Características: Evangelio didáctico, del cumplimiento, de los discursos del Señor. Contenido: Cristología y Eclesiología. II Marcos: La Tradición cristiana atribuye el segundo evangelio a San Marcos, discípulo directo de Pedro, Pablo y Bernabé. Eso mismo confirman los datos internos del texto. Probable año 60, otra posible fecha año 64. En Italia. Estilo literario. Tiene una sintaxis y un vocabulario sencillo y expresivo. Parataxis. Es el evangelio del catecúmeno, busca la conversión. Discurso directo. Uso del presente histórico. Descripción pormenorizada de detalles. Dos notas teológicas destacadas que recorren la narración: La noción de evangelio; El secreto mesiánico. Contenido doctrinal: Jesús, el Mesías; Jesús, el Hijo de Dios; El Evangelio para todas las gentes. III Lucas: La Tradición cristiana se lo atribuye a Lucas (confirmada por los estudios sobre el texto). Entre el 63 y el 70 según autores. En Antioquía de Siria. Dirigido a Teófilo. Estilo literario: se expresa con mayor perfección gramatical en la lengua griega. Características teológicas: La historia de la salvación; El lugar de Jerusalén (camino hacia Jerusalén); La importancia de la Ascensión. Puntos doctrinales: Jesús como Profeta, Salvador y Señor; La universalidad de la salvación; Santa María Virgen; Es el evangelio de la misericordia.
El libros de los Hechos de los Apóstoles: Su autor es el mismo que el tercer evangelio (Hch 1,1), y puede entenderse como su continuación, y a la vez como una obra autónoma
Redacción y doctrina de Hechos: Sobre la redacción las llamadas secciones nos, que alude a que es él mismo testigo presencial (a diferencia del evangelio). Análisis del texto: los relatos; los sumarios; los discursos. Aparecen muchos y repiten generalmente unas mismas ideas: los planes de salvación de Dios y la llamada a los gentiles. Contenido doctrinal: el evangelio del Espíritu Santo; el paralelismo Pedro-Pablo; el paralelismo Jerusalén-Antioquía; las fases de la salvación de los gentiles. Ideas doctrinales que sobresalen: la figura de Jesucristo, el Espíritu Santo, la Iglesia y el hombre como discípulo.
 
C) BIBLIOGRAFÍA
1. Sagrada Biblia. Santos Evangelios. EUNSA (Las introducciones a cada evangelio).
2. Vaticano II. DV  (n.19 especialmente).
3. Apuntes de clase para el uso de los alumnos. Don Vicente Balaguer.
4. La Sagrada Escritura. Nuevo Testamento I. Profesores de la Compañía de Jesús. BAC (Las introducciones a los evangelios).
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  "Así como el sol alumbra a los cedros y al mismo tiempo a cada florecilla en particular, como si sola ella existiese en la tierra, del mismo modo se ocupa nuestro Señor particularmente de cada alma, como si no hubiera otras. (Manuscrito A, 3 r°)
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Vos obráis como Dios, que nunca se cansa de escucharme cuando le cuento con toda sencillez mis penas y mis alegrías, como si él no las conociese... (Manuscrito C, 32)
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Puedes, por lo tanto, como nosotras, ocuparte de "la única cosa necesaria", es decir, que aun entregándote con entusiasmo a las obras exteriores, tengas por único fin complacer a Jesús, unirte más íntimamente a él. (Carta 228)
 
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